FITZROY

FITZROY   CAPITÁN DEL BEAGLE
John y Mary Gribbin

La asombrosa historia de FitzRoy (1805-1865), uno de los mejores navegantes del siglo XIX, cuya obra no solo contribuyó a que Charles Darwin desarrollara la teoría de la evolución, sino que mejoró la seguridad de todos los navegantes que vendrían después de él.
FitzRoy se enroló en la armada a los 12 años. A los 23 años de edad ya estaba al mando de un velero de 90 pies de eslora enfrentándose a los peores temporales invernales para realizar un levantamiento hidrogáfico del extremo meridional de América del Sur. Tres años más tarde regresaría al cabo de Hornos como una de las estrellas pujantes de la Armada y capitán del Beagle. había decidido que le acompañara un joven naturalista llamado Charles Darwin, cuyos estudios tendrían un impacto revolucionario. De regreso a Inglaterra FitzRoy fué elegido diputado y más adelante fue nombrado segundo gobernador de Nueva Zelanda donde se convirtió en la cabeza de turco de los errores ajenos y le retiraron. Sin embargo logró recuperarse y se convirtió en el primer director de la Oficina Metereológica Británica, el primer meteorólogo profesional a tiempo completo.En el año 2002, la Oficina Meteorológica británica rebautizó en su honor la zona marítima Finisterre, con el nombre de FitzRoy. Este libro demuestra que el honor fue más que merecido.

ISBN: 978-84-261-3536-0    Colección Astrolabio
335 páginas    Formato: 14 x 21 cm
Encuadernado en tela y cartoné con sobrecubierta

23,08
24,00

John Gribbin es profesor invitado de Astronomía en la Universidad de Sussex y autor de muchos libros, entre otros Science: A History. Siempre ha sentido un interés especial por la meteorología y es miembro de la Royal Meteorological Society.
Mary Gribbin estudio psicología y ahora se dedica a la educación. Sus libros incluyen Ice Age y, para los más jóvenes, Big Numbers. Siente un especial interés por la exploración y es miembro de la royal Geographical Society.
Robert FitzRoy a los 20 años
El almirante Robert FitzRoy en 1865
Quienes no se arriesgan jamás; quienes solo se embarcan con buen viento; quienes se ponen al pairo ante la proximidad de tierra, aunque les falte todavía un día de navegación; y quienes posponen incluso las labores más urgentes hasta poderlas realizar en condiciones fáciles y seguras son, sin duda, individuos extremadamente prudentes. Pero no se parecen en absoluto a los oficiales cuyos nombres no se olvidarán mientras Inglaterra tenga una Armada.   Roberto FitzRoy
Uno de los famosos dibujos del Beagle, realizados por Conrad Martens.
La embarcación está carenada durante unas reparaciones en el río Santa Cruz, en 1834.

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